miércoles, 21 de mayo de 2008

¿Dónde está el regazo que antaño lo curaba todo? Aquel en el que escondías tu nariz en días turbulentos y de rodillas magulladas. Dónde se esconde ahora la mano fuerte y firme que te guíaba envuelta en palabritas de aliento...

Y temes. Temes porque el 'no' se está alzando cada vez más impertérrito, más constante, más puntual a tus labios que el 'sí' que podías musitar antes. Antes, cuando pasabas las cenas mirando al frente, no a la comida que parece burlarse de ti en el plato, oyendo lejanamente la televisión. Temes porque no lo impides. Porque ahora prefieres callar y seguir mirando hacia abajo; palabras quemando, las manos frías.

Aun así te preguntas qué está ocurriendo. En qué puedes estar fallando para que se haya agotado la reserva de risas e interés. Porque sabes, sin dudarlo, que algo falla. Te empecinas en creer que tú lo estás haciendo bien, pero cada noche la misma sensación, el día agotado que se refleja en el temblequeo acuoso y salado de tus ojos. Si los suspiros calmaran esta guerra silenciosa, esta incertidumbre que no cesa y se sigue haciendo fuerte...

Sigues teniendo miedo. Miedo a lo que va pesando tu alma mientras cada palabra punzante y malintencionada va construyendo un grueso muro de piedra en torno a ella, para que no puedan traspasarlo más frases envenenadas. A ver si así se calma esta tempestad irracional, se alivia la desazón que se aloja en tu garganta cuando te metes en la cama. Tienes miedo. Porque la misma barrera de piedra que te escuda está impidiendo que penetren en ella, en tu alma, las palabras buenas, las balsámicas, las que ayudan. Aquellas que siempre acompañaban a la comodidad se ese regazo medio olvidado... Tienes miedo porque parece no importarte.

Anhelas. Anhelas el vacío que dejaba la ausencia de esta sensación que carcome. Ese vacío que, según el momento, era llenado por un beso, una conversación o una mirada sin parpadeos, de esas que llegaban limpias bien adentro, sin barreras ni muros que tuviera que franquear.

2 comentarios:

Anónima, de nuevo dijo...

Yo también anhelo ese regazo, vaya que sí...
u.u'


Besos pequeñuela.

Soñadora Empedernida dijo...

Va a ratos, en verdad. Según las miradas, o las conversaciones, o las ausencias de ambas...

Sin embargo, sí noto todo un poco más transparente. En el fondo no quiero resignarme a ello, pero aquí estoy.



Gracias por seguir aquí. Y por lo de pequeñuela. ^^

Un beso.