lunes, 26 de mayo de 2008

Me pregunto si serán felices. Aunque en muchas ocasiones me da miedo esa cuestión suspendida en el aire, entre suspiro y suspiro, recubierta de temor y dióxido de carbono.

Me da miedo el ambiente que se adueña de la casa vacía cuando dos almas, a distinto tiempo, han salido de ella cerrando con un portazo. Esta sensación que se me mezcla con los recuerdos de tardes largas y tediosas, el volumen del corazón a tope, las lágrimas esperando a liberarse entre las paredes abaldosadas. No quiero volver al estremecimiento del sonido de una lata abriéndose, ni a los ojos rojos, ni a las noches con mi fuerza, inerme, entre la tela de mi almohada. Me atemoriza la realidad contundente, la ausencia de palabras que antes revivían, el renacer de sus cenizas de las mías. Las mías, que parece que van solas, sin guía, sólo con pensar en lo que me abruma y me suelta en el páramo gris de las eternas inquietudes.

Me asusta también no encontrarme entre mi mirada perdida, llegar a un momento en el que no me sepa reconocer, en el que esa extraña del espejo sea más que nunca esa extraña.

Y no sé si tendría que asustarme el estar mirando el reloj una y otra vez, esclava del tiempo y de su rumor que envejece, pendiente de los minutos que faltan para encontrar reposo entre otros brazos. Mientras, me acaricio las heridas yo misma, curadas a base de lluvia, de bálsamos ajenos.

Hay tanto miedo esta noche entre el ambiente enrarecido de mi habitación. Tanto temor irracional que me invita a cerrar los ojos y anima a mi pecho, que galopa, a coger más velocidad. Descorro la ventana y no alcanzo a ver la luna, rebelde entre tanto edificio y árbol semidesnudo. Lo único que alcanzo a ver son unos ojos, tiritando, reflejados en el cristal duro de mi ventana, temiendo la respuesta cuando se preguntan si serán felices.



Todos ustedes parecen felices...
...Y sonríen, a veces, cuando hablan.
(Ángel González)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El tiempo siempre se adueña de todos y de todo...

Espero que algún día tu mirada no esté perdida, siempre tiene que haber una pequeña lucecilla que no todos puede ver, ¿no?

=)


·Besazos!

Soñadora Empedernida dijo...

Lucecillas como los comentarios que demuestran la molestia de haberse quedado a leer.



De nuevo, gracias por seguir por aquí.
:)

Alex dijo...

Una vez más, me abruma la calidad de tu escritura.

Tengo algo para ti, por que aunque no soy un comentador asiduo de tu blog, no dudo ni por un momento que te lo merezcas.

un abrazo.