domingo, 1 de junio de 2008

La encontró contando los cristales rotos que había recogido del suelo. No quería dejarse ni uno, para que nadie se diera cuenta de que había vuelto a ocurrir. A primera vista, el suelo aparecía liso, sin nada que llamara la atención. La observó más detenidamente y se percató de que iba descalza. Le asombró esa manera que tenía siempre de confiarse cuando se rompía, como si quisiera decir que sentía que, después de eso, ya no tenía nada que perder.

-Te has dejado uno. Allí-. Y le señaló con su dedo, fino y elegante, el pedacito de cristal que había pasado desapercibido.

Ella no dijo nada, como siempre. Se limitó a recoger con manos temblorosas el trozo de cristal indicado, andando hasta allí de puntillas, y envolverse en el silencio que se pega a la piel después de las tormentas. La siguió mirando sin pretender parecer sigilosa, sabiendo que ella sabía que estaba fijándose en lo que hacía a cada instante. Como siempre hacía en esos instantes de turbación y agonía.

Cuando creyó que ya tenía todos los trozos reunidos de nuevo, miró al frente efímeramente y suspiró, tragándose las ganas de esparcirlos de nuevo por el suelo abaldosado. Los acarició con dulzura mientras la tristeza le estiraba la sonrisa.

Mientras ella se disponía a construirlo de nuevo, su alma se marchó sabiendo que iba a volver a verla muy pronto. En cuanto el cristal de sus ojos volviera a quebrarse.

2 comentarios:

ojosdeirlanda dijo...

Unos versos del Maestro (GAB)"Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?"

Lo más dificil, a veces, es ver el alma de uno rota, y recomponerla. Reconocerse a sí mismo en un intento por reconstruir lo que se ha roto, ser consciente de ello y quie´n sabe si hacer lo posible para que una vez pegados los trozos, no se vuelvan a romper.

Mi abuelo solía decirme, quién sabe si por ser Piscis: la cabeza fría y los pies calientes.

¡Saludos!

Anónima* dijo...

...y envolverse en el silencio que se pega a la piel después de las tormentas.

La verdad es que sí.


Lo malo es si cada vez que se rompiese ese 'cristal' se perdiese un trozo u.u


Besazos, pequeñuela ^__^