martes, 10 de junio de 2008

Permanece aún el sabor que el libro le ha dejado rondándole los labios. Se ha cansado de fórmulas físicas y se ha dejado seducir por el placer de la lectura. Apretándose bien el cinturón, se ha dejado ir lejos de las cuatro paredes naranjas de su habitación y se le ha escapado la tarde entre los dedos. Lo más delicioso es que no se arrepiente.

Ha sentido un torrente turbulento de sentimientos al acabarlo, al terminar de devorarlo. Se ha sentido dichosa, y feliz, ha querido irse de allí y echar a volar, se ha creído capaz de todo simplemente por contar con alguien que le espera. Ha leído sobre amor y siguen resonando las voces de los protagonistas en su mente. Ellos se han ido a llenarle el alma a otro, el rostro que ha presidido sus ojos sigue ahí, dándole calor.

Piensa en el vacío que se le queda, frío y amigo, muy dentro cada vez que se terminan las palabras. Esta vez ha sido distinto. Esta vez llevaba un nombre, un destello ambarino y travieso, un anhelo y una necesidad imperiosa de abandonarse a él rompiendo las esferas de todos los relojes a su alcance. Siente los corazones adolescentes de la realidad irreal de aquel libro como el suyo propio. Quiere dejarse llevar.

Siente unas ganas terriblemente reparadoras de besarle. De irse en zapatillas de estar por casa a buscarlo y encaramarse bien a sus brazos, contándole con su silencio tan habitual lo que acaba de leer. Quiere sentirse de nuevo una niña con sus bromas, perdiéndose entre la sonrisa contagiosa que intenta mirar impasible, odiando con amor esa risa que es capaz de poner en marcha la energía mecánica de sus sentidos.

Ha decidido que en cuanto cierre los ojos irá a buscarlo. Que va a salvar la distancia física que los separa y va a cumplir esas ganas de besarle. Y así poder escribir con la tinta de su lengua una historia para los dos. Y usarla en momentos como éste, en los que sus pies tiemblan rebeldes y su muñeca se voltea una y otra vez para poder ver qué hora es y preguntarse por qué aún es tan pronto.

2 comentarios:

Anónima, de vuelta, dijo...

Hay libros que despiertan ciertas sensaciones... ^__^


Como ves, sigo paseándome por estos lares. Lo bueno de haber acabado los exámenes =)


·Besazos pequeñuela.

Soñadora Empedernida dijo...

:)

Esta mañana me temía si quizás te habías cansado ya de mí. De leerme.


No sabes cuánto me ha alegrado verte de nuevo por aquí. Gracias por seguir.



Besitos.



PD: ¿Qué tal han ido esos exámenes?^^