miércoles, 19 de agosto de 2009

Como dos criaturas indefensas pero eternas. Eternas, esa es la palabra. En parcial quietud, aspirando lentamente el aire y sintiéndose vivos. Temblando de vez en cuando por algún deseo inconexo del alma. Después de la tormenta viene el pensar en cuándo se desatará de nuevo, alimentarte de la otra criatura, pedir que el momento no acabe nunca. Durará siempre, no obstante, en el recuerdo.

Alberga una belleza enigmática que sólo advierten las mismas criaturas. Son parte de algo sobrenatural en ese momento, en el momento de después, el momento de "siento mi cuerpo como nunca pero parece que no sea mío". Demasiado inexperta para hablar con claridad de ello, se me ha antojado algo especialmente mágico. Como después de una batalla sin ganadores, aguardando la tregua, disfrutar del otro.

Algo tan sencillo como eso. Ser uno, de alguna manera que escapa al entendimiento común. Refugiarse en un territorio vedado, un territorio por explorar y conocer, que puede ayudarnos a crecer.

Así nos quedamos, en silencio, pensando en a saber qué, después del éxtasis, de tu sonrisa sobre la mía y de la pregunta de siempre, de la pregunta que te agradeceré siempre. ¿Bien? Siendo dos criaturas extrañas pero compenetradas. Buscando la piel en cada exalación. Sin más. Algo tan sencillo como eso...

Me encanta el equilibrio de los cuerpos desnudos.

4 comentarios:

Anónima dijo...

Aaaaaaaaaagh

Cómo lo echaba de menos. Cada vez me convenzo más de que tus textos se han convertido en mi droga, en un vicio; debe ser eso.

Besazos, Soñadora :)

Maria Sol dijo...

Este texto es muuuuuy bueno :)
Demaciado, bueno . ME ENCATA COMO ESCRIBIS.
Bueno, muchisimas gracias por responderme :)
Un beso y que estes muy bien.
Ssigo acá cuando lo deses :)

proserpina dijo...

Hacía tiempo que intentaba describirlo, y es evidente que no lo habría sabido hacer mejor.
Felicidades,
Proserpina

Soñadora Empedernida dijo...

Gracias por seguir ahí, anónima. Empiezo a pensar que estás un poco loca de seguir aquí... pero me gusta :)