viernes, 10 de diciembre de 2010

A veces me ocurre, que me pregunto si con los años no estaré yendo hacia atrás en lugar de hacia adelante. En mi idioma personal, ir hacia atrás significa perder esos puntos espontáneos que me surgían antes y que me hacían escribir historias totalmente imaginativas. La verdad es que no quiero anquilosarme, ni sentarme con las piernas cruzadas a esperar a que me consideren una adulta y poder demostrarlo.

Me asusta, y mucho, caer en la rutina absurda de separar imaginación y capacidad de crear. De crear, de escribir, de narrar lo que me toque narrar y ese hecho arrincone otras capacidades. Ya apenas dibujo, pero sigo recordando la satisfacción de encontrarme los dedos llenos de carboncillo y mancharme la nariz -siempre y cuando el resultado fuera bueno-. Muchas veces pienso en comprarme un lienzo, o algo que me impulse, pero se me acaban, y esto es cierto, anquilosando las ganas.

Sonrío con las quinceañeras locas que desprenden ganas de todo. Porque me recuerdan a mí. Y no sabéis, sin más, lo congelada que se me queda la sonrisa en los labios cuando soy consciente, y me siento mayor.

Dios mío, dulces quince años llenos de sueños y de ganas y ganas de escribir...

3 comentarios:

Mr. Taylor dijo...

Cuando eres niña piensas en crecer, en ser mayor, en que te tengan en cuenta; crees que al alcanzar la madurez alcanzarás un "algo" especial y sin embargo, según los años avanzan ves que ese "algo" que te hacía especial estaba en los sueños, en las ganas de volar, de crear mundos imposibles y en la capacidad de vivir en ellos aventuras inimaginables. Te das cuenta que esa magia que deseabas alcanzar ya la tenías y que posiblemente no supiste sacarle todo el partido que hubieras querido y que, apenas sin darte cuenta, se escapa de entre tus dedos como lo hace la arena mientras te afanas en evitar que los últimos resquicios de niñez desaparezcan por completo.

PD: o al menos es como yo me siento :)

Euforia dijo...

Siguen dentro de ti :) A veces pasa eso, pero si le das muchas vueltas es peor. Déjate llevar, no tengas prisa, y verás como las ganas vuelven.
Aquellos quince años... que nunca volverán :(

Un beso enorme

Celia dijo...

Me pasa algo parecido y también me asusto bastante, o me pongo triste o... no sé, pero no me gusta nada, quiero recuperar las ganas y la imaginación que tenía no hace mucho :(
Supongo que más que perder las ganas, igual están un poco apagadas por este cambio de vida... tiempo al tiempo, espero :)