lunes, 17 de enero de 2011

Dormirte la noche anterior a tu cumpleaños con lágrimas en los ojos podría ser un principio maravilloso para una película que hablara del interior de alguien, de su vida gris, y que al final todo acabara bien. Con mucho brillo repentino en la imagen y en la última escena un primer plano de ese alguien sonriendo.

Pero es algo más cotidiano. Más real, más como soy yo, que elijo los mejores momentos para congelarme las facciones. Pero mi cabeza piensa, irremediablemente. Piensa que mañana, por fin, acabo los exámenes y que en Zaragoza, en mi tierra, alguno que otro ni siquiera se ha enterado de que los he empezado.

Aquí he conocido un concepto de amistad diferente. Al fin y al cabo, estamos solos, huérfanos, y el único calor que tenemos es el que nos damos. Vivimos juntos, y eso se nota. Pero yo no puedo evitar pensar en términos, en concepciones, en mil amistades distintas. Y en mi mente se desibuja el Actur, el Duende, la Asociación, la plaza del ambulatorio... esos sitios donde siempre nos vemos, donde siempre nos hemos visto. Sin embargo, es inevitable que me duela. Porque llevo, salvo excepciones, días sin saber de vosotros. Aunque de vez en cuando me salta una ventanita en el messenger, o en algún otro chat, con una pregunta.

¿Estás en Zaragoza o ya en Madrid?

3 comentarios:

bosquesilvestre dijo...

Te podría decir que a mí me ha pasado a veces, que estoy y no estoy. Lo nuevo y lo viejo. Afortunadamente, he tenido estos dos años unas compañeras de piso geniales que me han ayudado muchísimo a sobrellevarlo (además de que esto está más cerca). Y hasta final de curso no me sentí totalmente yo con mis compañeras de clase. Así que no desperdicies a la gente de allí, desde luego.
Pero tampoco te creas que he recibido muchas visitas aparte de la de Javi. No nos culpes por ser algo egoístas y sélo tú también un poco: Pide para hoy un buen día, porque te lo mereces.

Soria no es tan interesante pero Leipzig sí. Cuando yo vaya a que me enseñes el Museo y te dé un pin de Bilbao, recibirás una invitación más que formal para venir a mi futura casa alemana. Y si rehusas, una amenaza.

Un beso enorme, PRECIOSA

blaenca dijo...

¡ánimo Buh, que hoy es tu día! Seguro que te espera más gente que a mí, que ni el hámster me espera, que la palmó :P

Yonseca dijo...

Sigo sin apenas conocerte más allá de alguna conversación suelta en la biblioteca, en verte a veces por la calle, y en algunos comentarios del blog. Para mi eso ha hecho que aunque no estés por aquí en ninguna parte, estarás en todas gracias a internet.

Y aquí estoy. Esta vez no es para verte estudiar química de bachillerato, ni para ver como pasas páginas entre los apuntes, armada de paciencia, sino para desearte que vivas muchos años, y que éste te lo pases pipa.

Disfruta, Soñadora. No todos tenemos la suerte de movernos entre dos ciudades :)