viernes, 6 de enero de 2012

Una de las cosas más bonitas que te puede decir alguien la mañana de Reyes es que le ha decepcionado tu regalo. Irónicamente hablando. Una de las cosas menos afortunadas que me pueden decir cuando he pasado un año como el que he pasado, en el que sostener a los demás se ha convertido en mi única motivación que merecía la pena, y hacerles sentir bien. Una de las cosas más dolorosas cuando ayer terminé de trabajar y en cinco días empiezo los exámenes, y no sé ni cómo he sacado el tiempo suficiente para pensar, elegir, comprar, envolver, preparar. Así que he de aferrarme a uno de mis cinco propósitos de Año Nuevo o, tal vez, a dos.

Supongo que es normal, que a veces pasa, pero no sé qué manía tiene el Universo con que las cosas me ocurran en el momento más inadecuado. Cuando duelen más.

1 comentario:

geekandela dijo...

El Universo, o lo que sea, siempre hace lo mismo. Puedes tomártelo como que te está poniendo a prueba, probando tus fuerzas y tu resistencia.
Igual que el profe de educación física hace años...