martes, 28 de agosto de 2012

Un recurso fácil -pero muy efectivo- del mundo de la ficción es presentar a dos personas que se desean, y lo saben, pero no se deciden a estar juntas. Películas y series son bombardeadas a menudo con la trama de dos personas que se enamoran teniendo pareja o compromisos, pensando que lo que sienten por esa otra persona, ese otro protagonista, pasará (aunque el sentimiento normalmente crece). A veces incluso dejan a sus antiguas parejas, pero no es una solución. Si uno deja a su novia, la que ha estado esperando encontrará entonces a alguien más que, no obstante, no le satisface pero le distrae del chico del que está realmente enamorada. Suelen pasar semanas, meses, con el hombre o la mujer equivocados. Haciéndose daño incluso, mintiéndose y mintiendo, sin dar el paso que, por otra parte, sería tan fácil dar. Es carne de cañón para una producción cinematográfica, e hilo argumental habitual -casi nunca está ausente- de cualquier serie de ficción. También la literatura se ha nutrido y se nutre frecuentemente de este dilema tan jugoso. Y, a menudo, como espectadores, lo tachamos de estúpido, exagerado y lento. Si es tan fácil que estén juntos, ¿por qué no lo están? ¿Por qué enredan con otras personas? ¿Por qué no son sinceros, si el sentimiento es mutuo?

Lo mejor de todo es que si tan frecuente es en la ficción es por un claro motivo: estamos cansados de verlo en el mundo real. 

2 comentarios:

Sophie dijo...

Desgraciadamente sí, en la vida real tendemos a comportarnos de forma incluso más estúpida que en alguna películas...

Me alegra volver a leerte, aunque ahora tengo un nuevo nombre :)


Besitos, Soñadora. Miau.

Yomisma dijo...

Jim y Maggie me tienen enamorada a mí también.
Bueno, Jim más bien.
(y ahora no tenía esto nada que ver con the newsroom y me he pasado de lista...)
pero siempre pienso eso, cuántas de las cosas que vemos en la tele y en el cine... le ocurren a alguien cada día. Lo que me parece un poco mágico, no sé, la realidad siempre supera a la ficción :) y la ficción, por mucha ficción que sea, está basada en vivencias :))