martes, 8 de octubre de 2013

Monica Vitti y Richard Harris se decían a sí mismos en El desierto rojo, de Michelangelo Antonioni, que tal vez existía un lugar en el mundo donde se estuviera mejor. Hastiados y confundidos, observaban un mapamundi con dicho interrogante en los ojos. Ese era su anhelo. Porque sólo así podrían escapar. Escapar de esos paisajes desolados que presentaba Antonioni y también de ellos mismos, de sus desviaciones e incertidumbres.

Yo nunca he dudado sobre si existe un lugar mejor en el mundo. Sé que sí, aunque también sé que depende en gran parte de si queremos dar con ese lugar o no. Sin embargo, hoy ante mi propio mapamundi no puedo evitar preguntarme si existe un momento de pausa, de paralización total de la existencia.

Apenas un instante en el que pueda vaciarme por completo y no ser más que un ente. Nada más que un espíritu todavía sin corromperse o mancharse, sin haber sido llenado de absolutamente ninguna experiencia. Quiero una pausa. Un momento de amparo en el que no tenga que contestar preguntas, cuestionarme, sostener a nadie más, preocuparme, tener que sonreír aunque no quiera, fingir que todo va bien, tener paciencia, dar explicaciones, cometer actos racionales, pensar en los demás, sentir todo lo que sienta, reflexionar, hablar, consolar a alguien, escuchar. Quiero desconectarme. Ser solamente un recipiente que tenga que volver a llenarse. Respirar fuerte o lentamente con la tranquilidad de que nadie va a escuchar mi aire, o mis sollozos. Vaciarme. Aunque sea consciente de que pasados unos segundos tendré que recoger mis miserias del suelo y volvérmelas a cargar a la espalda para seguir caminando.

Estoy exhausta. Lo noto en el dolor en el pecho y en mis pasos vacíos cuando camino a cualquier parte. Estoy tan cansada que sólo alcanzo a extender ese mapa tan mío, tan visceral, y acordarme de esos dos personajes, perdidos y a ratos derrotados, que el maestro italiano erigió con ayuda del celuloide. Así como de la frase que puso en sus labios, y de la que me adueño tras una ligera modificación, porque de alguna manera la llevo grabada en la piel.

Quién sabe si existe en el mundo un instante donde se esté mejor. Tal vez.

3 comentarios:

Miss Mouse dijo...

Preciosa entrada, siempre he tenido la esperanza de que ne este mundo tan grande y a la vez tan difícil, haya un sitio como el que defines a la perfección. Creo que todos necesitaríamos encontrarlo para poder escaparnos a el de vez en cuando, y desahogarnos de este otro lugar en el que vivimos. Un abrazo cielo!

Ruby T. dijo...

Creo que ese lugar está en ti misma, aunque a veces es precisamente de ahí de donde queremos huir.
Hacía mucho que no leía algo que calara en mí.

Soy fan del Twin Peaks y sobre todo del agente Cooper :)

Soñadora Empedernida dijo...

Ruby, sólo diré...

Viva Twin Peaks!