miércoles, 5 de octubre de 2016

Cada vez que pierdo el rumbo, la luz que me acaba guiando de nuevo hacia el sendero siempre es la misma. La misma.

Si quiero cerrar los ojos ante ello o no... Ya es cosa mía.

Pero, inevitablemente, me hace recordar por qué estoy aquí.

2 comentarios:

María Stern dijo...

A veces la verdad deslumbra, a la vez que duele. A veces preferimos seguir perdidos.
Perdón por mi larga ausencia.
Saludos :)

Soñadora Empedernida dijo...

¿La verdad?

Te echaba de menos :)