lunes, 12 de octubre de 2009

Como una broma demasiado macabra. Los hilos de la consciencia que se agitan tan deprisa con el viento que nos trae la fiesta. La fiesta, la fiesta que acaba en desventura completa. La fiesta, esa fiesta que tanto ansiamos y que tanto nos molesta al día siguiente, con la mirada perdida en el váter o la cabeza en otra parte: qué fue lo que hice anoche, por qué no lo recuerdo. Ay, las ganas de comernos el mundo.

El incierto modo de tratar la diversión como un cúmulo de sustancias y dinero gastado. Las risas en el bar de siempre no se venden en ningún supermercado. Tampoco encuentro en estanterías que se ofrecen al público el aprender a ser precavido con las bofetadas que nos trae el amanecer de vez en cuando. Es pensarlo y me estremezco.

4 comentarios:

Anónima dijo...

Te estaba esperando ^^

Me alegro de que lo hayas pasado tan bien, que se nota :)

Marina dijo...

Adoro como escribes, lo haces con tanta naturalidad... =D
Besos

deunperroquenotieneganasdelogearse dijo...

Ay ay ay. Entre esto y la foto del fotolog, está claro que te lo estás pasando bien no...lo siguiente.



Un abrazo

Soñadora Empedernida dijo...

La que te espera soy yo, Anónima :) Ya lo sabes.

Gracias, pequeña Marina. Ahora mismo voy a pasarme a ver qué se cuece en tu mundo y a ver qué secreto nos legas estas vez! ^^



Y a ese perro... Gracias por el abrazo.