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miércoles, 8 de julio de 2009

No quiero hipotecar mi felicidad. Ni reinventar un sistema de sentimientos que más tarde aplique a mi persona y me den una realidad que no me hace feliz. Suena frío, enfermizo y sobre todo, y es lo que me pesa, demasiado triste. No puedo soportar la idea de autoengañarme, pero es que me duele tanto; me duele tanto haber llegado a este punto de desesperación. Yo no creía en revivir estos recuerdos: creía en los sueños y en los amaneceres inalcanzables.
No puedo. No puedo con este peso en el pecho y este remolino de confusiones varias que se me planta entre los ojos, el cual no se alivia liberándolo. No puedo con mi pesimismo rebuscado ni mi capacidad de dinamitar las cosas y quedarme a un lado, tan ancha, esperando a que vuelvan a salirle flores al jardín.
Conozco el arrepentimiento futuro por entregarme a las letras creyéndome sola. No entiendo demasiadas cosas, y al mismo tiempo tengo ganas de tantas que todo se mezcla en batalla, se calma, y finalmente explota en siempre lo mismo: silencio y pesadumbre. La balanza equilibrada, o el desequilibrio trepando por uno de los extremos, tiñéndolo todo de locura, mientras me hipnotiza la melodía de esta canción.
Take a glorious bite out of the whole world...



martes, 17 de julio de 2007

Distancia...
Parece mentira. O a algunos les parecerá verdad. Algo tan simple para unos, tan complicado para los demás.

Pero, ¿qué es la Distancia?
Normalmente, distancia a base de kilómetros, de lugares y de suspiros que se interponen entre dos personas.
Pero, ¿y si esas dos personas se sienten totalmente cerca?
Distancia para otros que se acrecenta cuando ya no te da un vuelco el corazón si ves que esa persona te llama, si ya no sientes que está pensando en ti porque tu pensamiento ya no divaga entre su desconocida mirada...
Distancia de verte y sentirte lejos. De observar tu cercanía con otras personas y no ser capaz de acercarme y abrazarte para acariciar tu corazón junto al mío.

Algo tan incierto, como la Distancia.
Dos personas que se odian y desean estar lo más lejos el uno del otro.
Dos personas que se desean y odian no poder estar cerca. Rozándose. Tocándose. Sintiéndose de un modo físico, de un modo que los sacie, aunque les cueste admitir que lo necesitan.

¡Algo tan jodido como la Distancia!
Porque es una invisible barrera que, a mi modo de verla, no afecta a tu corazón. Pero sí a tus pies, por desgracia. Incapaz de echar a correr y reúnirte con aquella persona que duerme contigo todas las noches a pesar de que tu cama esté vacía de ella.
·Tan cerca, pero tan lejos·

¡Distancia!
Necesaria...
Pero odiada.
Agradecida en otras ocasiones.
Fulminante.
¡Confusa!


Distancia...
Porque, aunque los libros de texto y lo convencional me quieran hacer creer que no, la Distancia no me afecta cuando siento a un amigo a mi lado, aún estando a centenares de kilómetros. Porque ese amigo lucha, padece, ríe, y vive conmigo. Junto a mí. Aunque la Distancia, eterna enemiga porque sí, me lo quiera impedir.

Distancia física... puede. Pero mental, no. Aquí estás tú. En mí. Y, ahora mismo, me quedo con eso.

.En mí.