miércoles, 10 de octubre de 2012

Fue la mentira más grande de mi vida. Una marcha siempre duele. Siempre implica un cambio. Y un cambio siempre tiene doble filo. No puedo evitar sentirme en noches con la guardia baja anquilosada, fotografiada en blanco y negro en una realidad que hace mucho que se fue y que quiero que deje de dirigir mi vida. Estoy estancada. Limitada. Pero para nada desengañada. Nunca hubo engaño. En mi fuero interno sé que lo sabía. Sé que lo sabíamos. Nobody said it was easy. Y a pesar de todo,

Oh, let's go back to the start.


3 comentarios:

Ellen dijo...

Es irónico que a veces queramos volver a pasar por algo que nos ha hecho daño pero que nos atrae como un puñetero imán.

Te comprendo.

Miau :)

Soñadora Empedernida dijo...

Me ha encantado tu comentario, Ellen. Has dicho justo lo que quería transmitir.
Gracias por seguir pasándote.

Milagros Estrada dijo...

omg esa es tu clavícula?
es muyyy hermosa y bien definida
you look like a model :)