martes, 19 de enero de 2010

-Lloras demasiado bien en silencio... Eso no me gusta nada.

La primera vez que me viste llorar recuerdo que te dije "te he manchado", como en una comedia romántica cuando ella se derrumba en el hombro de él. Después vinieron muchas otras, incluso veces en las que mis lágrimas no eran más que gritos en medio de la calle mientras discutíamos. Pero siempre han encontrado una fuente de calma seca en tu pecho, en tus ojos de sol vespertino y en tus manos amarradas con fuerza a mi cintura.

Por eso no es justo. No es justo tanta vida que explota de repente y no es justo que esto sea eterno para nuestra vida ínfima en esta inmensa cadena de la Historia. No es justo que un hijo tenga que crecer sin su padre, no es justo que una de las cosas que el hijo recuerda es el momento en el que le dijeron que se había ido, ni que tenga que pagar los errores de su progenitor. No es justa esta carga de dolor que no se acabará; sólo cuando el alma se apacigüe, siempre que quieras limpiarte, mi amor, limpiar tu alma del dolor sordo que a veces necesita chillar de veras.

Te abrazo porque me encantaría poseer el bálsamo perfecto para tus heridas. Para mí no es justo ver las lágrimas que se pierden en tu barba, y por eso se solidarizan las mías, en silencio como bien sé hacer, para que no te enteres. En todos los otoños hay tormentas, encharchándose el manto naranja que cubre las aceras. El que me cubre a mí, cuando te miro, Otoño. Mientras suena que soy tuya, y así siento tu dolor, y así te siento a ti entero caminando por las venas de mi sangre. Te abrazo porque te quiero, de una manera u otra, siempre en latido constante en mis adentros.

3 comentarios:

Tejedor de sombras dijo...

Los recuerdos juegan malas pasadas y las lágrimas se desbordan con demasiada facilidad.

Un abrazo!

Ayelén dijo...

Me he sentido tan identificada...
que las lagrimas han brotada de la nda.
Un beso, te leo

Angela Ochrasy dijo...

Cada vez que escribes una entrada me das un regalo. Otro precioso texto

Te leo