jueves, 24 de diciembre de 2015

Como si buscara el mar en una caracola.

Se abraza al traje angosto y frío, de hierro poroso poblado de cráteres de viruela, aleación de carne y metal, pegada a él, como si le auscultara el corazón o buscara el mar en una caracola, mientras en sus cabezas suena una melodía de juguete antiguo, de caja de música olvidada en una estación de tren, que les invita a bailar en la frontera de una baldosa, una baldosa inexistente y un compás imaginario, en una combustión de cariño y energía que desafiaba al tiempo y a las leyes naturales, la superación de un hombre que no quiso obedecer, insumiso ante la dictadura de la muerte, atrapado en el cuerpo de un buzo noctámbulo llamado Otto en el Canal Imperial de Aragón.

Una vida en porciones es mejor que el olvido.


Otto, de Leyendario: Monstruos de agua.
(Óscar Sipán Sanz y Óscar Sanmartín Vargas)

miércoles, 23 de diciembre de 2015

viernes, 18 de diciembre de 2015

Ya puedes mirar.

Todo lo que pensé en escribir y al final no escribí, fue por algo.
Y todo lo que escribí y el azar acabó borrando, también fue por algo.


Y espantar el 
frío
 que venía 
conmigo:
 lo voy a 
quemar.

jueves, 3 de diciembre de 2015

¿Por qué afrontar la realidad si puedes culpar a otros?


Esto ha hecho que vea las cosas realmente claras. De todo lo que va mal en tu vida, culpas a alguien: a tu madre, a tu ex, incluso a tu abuelo muerto, joder. Lo cual significa que, si algo va mal entre nosotros, vas a culparme a mí.
(...)
Mira, te quiero, Cole. Pero no puedo deshacerme de tu "maldición". Tienes que hacerlo tú mismo.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Noviembre.

"Es que, Elena, tú no sabes cómo te ha cambiado el humor en este tiempo. Bueno, sí lo sabes, pero me refiero a cómo se te ve desde fuera. Es que no tiene nada que ver. Estás recuperando la luz de la mirada. ¡Tienes hasta menos ojeras!"

Él la observa y ella baila. Desde el segundo piso de la discoteca, zona acotada sólo para selectos, la visión de la pista es completa y desnuda. Al compás del juego de luces brillan las miserias, las borracheras y las escasas sonrisas que las burbujas etílicas todavía no han torcido y parece que aún seducen. Él no sabe si ella lo pretende, si quiere en efecto seducir, pero desde que la ha visto abrirse paso con sus amigos no puede quitarle las pupilas de encima. Ella a veces lanza miradas a los balcones que rodean la pista de la discoteca, construida en forma de teatro, pero él está seguro de que no logra verlo porque las luces en los pisos de arriba no son tan intensas como para iluminar los rostros de los que observan a la plebe que se acumula abajo, agitando sus huesos. Pero eso da igual. La mira, la mira, la mira, y quiere probarla. Primero lento, luego acelerándose, después recorriéndola dejándose notar y arrebatándole el aliento.

No, ella no lo ve. Lo sabe. Baila, pasea su mirada sin ninguna pretensión, mueve las caderas según le susurra la música y, sobre todo, ríe. No para de darle forma a su sonrisa y él la mira, la mira, la mira y la mira sin poder evitarlo. Llega a ver cómo aparta a manotazos contundentes y cortantes a un par de babosos que se le acercan, y eso provoca que tenga más ganas de probarla. Tiene carácter, se rinde y piensa, pero luego añade que qué gilipollez, si no la conoce. Pero le gusta mirarla. Quiere conocerla. Ropa negra, labios color vino. No quiere dejar de mirarla.

Las músicas varían, se mecen, se apagan y vuelven, las luces no paran, cada vez parece que hay más hombres en la pista, ella habla con sus amigos, se balancea, parece moverse ajena a las decenas de personas que -está seguro- se arremolinan a su alrededor intentándose contagiar de su electricidad.

Pasan las canciones y los minutos y él la mira, la mira y la mira. La mira. Apura su vaso, sereno y decidido, y se la come con los ojos sabiendo que seguramente ella no estaría de acuerdo. Que tal vez hasta lo apartaría de otro manotazo, y eso le haría sonreír, y la esperaría a la salida para hablarle y decirle que él no es otro baboso más. Lo sabe. Va a ir a por ella. Va a hacerlo. Acodado en la barandilla de su balcón de privilegiados, rodeado de estúpidos que se beben las botellas de la zona VIP, sigue mirándola y, sintiendo algo de temor por que en un parpadeo desaparezca, se dice a sí mismo que va a ser suya. Va a ser suya; ya no tiene dudas.

Lo que ignora, porque a veces ocurre, es que, a pesar de que ella no sabe que alguien la mira, la mira y la mira, ella no se siente de nadie. Ella no es de nadie. Y ella no va a ser de nadie.




jueves, 26 de noviembre de 2015

For (E)Lena.



Creo que lo importante de los recuerdos es lograr volver a ellos sin ningún tipo de amargura ni dolor. Para mí es importante trabajar, y haberme esforzado, en resolver todos los asuntos conmigo misma para desterrar cada atisbo de rencor, ira o ganas de venganza. En la vida uno se encuentra ya suficientes trabas como para, además, añadir algunas que se construyen desde el interior y cerrar los ojos a los escasos aspectos buenos que pueden sobrevenir y ayudar a que uno se sienta mejor persona.

Doy un paso, me lleno los pulmones de aire fresco y sonrío ajena a los curiosos que me miran por la calle preguntándose, imagino, por el motivo de la curvatura positiva en mis labios. 

Les diría: Suena música, me encanta el frío, y no hay dolor.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Y qué bonita es la vida así.

Canciones y circunstancias y circunstancias que hacen que escuche canciones que ya conozco como si estuvieran llegando por primera vez a mis oídos.

Sonrisas y caminos que se separan.


Todo lo que ocurre, ocurre por una razón.

jueves, 5 de noviembre de 2015

"Eres tan peligrosa, tan peligrosa, mi amor..."

Él se levanta de la cama, pero, al ver que ella, perezosa y niña, se da la vuelta y deja su espalda desnuda a la vista no puede evitar inclinarse de nuevo y comenzar a besarla.

- ¿Te gusta?
- ¿El qué? ¿Que me beses así? - le contesta ella con los ojos cerrados y tanteando con su mano el colchón resentido buscando la de él.
- Sí.
- Claro que me gusta...

Y ella sonríe de manera natural, sin pretenderlo, y él intenta adivinar sus sueños y vuelve a tumbarse a su lado.

- No me quiero ir.
- Pues no te vayas. Quédate.

martes, 27 de octubre de 2015

Hasta que cesó el ruido de las balas.

El otoño tiene algo que me empuja a caminar con fuerza, a llenarme de luces naranjas y a renacer con cada hoja que cruje debajo de mis pies.

Mientras, cruzo la calle y en mi mente sigue resonando Fue tan sólo un pequeño trámite, tan sólo una excusa idiota...

jueves, 22 de octubre de 2015

¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué es lo que está pasando? Está pasando una vez más.

Otra vez volví a creer, aunque fuera por un día,
cuando aquel ángel cicatrizó todas mis heridas
y me cubrió con sus alas
hasta que cesó el ruido de las balas.

¿Qué es lo que está pasando?
¿Qué es lo que está pasando?
Está pasando una vez más.

Pero fue la última parte,
la parte más difícil.
Esta vez fue mi propio miedo,
fue mi propio miedo que casi me deja ciego.

Ahora entiendo el sentido de las cosas,
el equilibrio de la balanza,
el polvo de las estrellas,
las rocas que ahora son arena.

Ahora entiendo que cada espina
y que cada pequeño arañazo,
cada cuchillo por la espalda,
fue tan sólo un pequeño trámite,
tan sólo una excusa idiota,
fue tan sólo un pequeño trámite,
tan sólo una excusa idiota,
Tan sólo un pequeño trámite,
tan sólo una excusa idiota.

Hace tiempo que yo ya no sonreía tanto...

viernes, 9 de octubre de 2015

Y la playa llora y llora.

...y desde mi casa grito:
que aunque pienso en abrazarte,
que aunque pienso en ir contigo,
el doctor me recomienda que no me quite mi
abrigo,
que no esté
ya
más
contigo.
Y yo no puedo negarme, pues el tipo soy yo mismo.
Estudié mientras dormías, y aún repaso las lecciones, una a una.
Cada día.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Volverás cuando estés limpia 
Y yo no te haga falta 
Gritaré lleno de orgullo 
Tu nombre en el andén 

Feeling Good.


- Quería hablarte un minuto antes de que te fueras. Mira... Lo que pasa es que... Bueno, mi padre ha muerto.
- Oh, Troy, lo siento muchísimo.
- No...
- Lo siento mucho...
- Lo que ha ocurrido es que... Tuve una vista arcana del universo. Y lo mejor que puedo decir sobre eso es... No lo sé. Tengo un... planeta de arrepentimiento encima de mis hombros. Y no te imaginas cuánto me gustaría poder regresar a esa mañana después de que hiciéramos el amor y hacer todo diferente. Pero sé que no puedo, así que... Pensé que vendría a decirte algo. Y lo que quería decirte era que te quiero, y quería estar seguro de que eso quedaba claro para que no hubiera ninguna confusión. Bueno, entonces... ¿adónde vas?
- Iba a buscarte.
- ¿Para qué?
- Quería ver... si estabas bien.
- Tuve una semana de mierda.


PD: Gracias por una buena, y sencilla, noche de sábado.


sábado, 26 de septiembre de 2015

Luz compartida.

Vidas corrientes (09/11/2014)



Creo que a veces nos perdemos en el miedo a equivocarnos. Y por eso no somos capaces de admitir que los errores también tienen cabida en nuestras relaciones más profundas.

No siempre escogemos a la persona adecuada. A veces nos enamoramos de alguien con quien no dejamos de fantasear con lo que vendrá después. Despreciamos una vida corriente porque entendemos que lo mejor está por llegar.

El problema sobreviene cuando despojados de esa ensoñación nos vemos solos. Entonces nos damos cuenta de que en el hecho de anhelar una vida mejor no estábamos acompañados de esa persona a la que pensábamos amar de esa manera tan prístina. Es en ese momento cuando debemos darnos cuenta de nuestro error. De que no amamos sino idealizamos; de que hemos disfrazado el hecho de sentirnos solos con el pensamiento de que esa persona a nuestro lado algún día haría que dejáramos de sentir ese desamparo tan silencioso.

No hay nada de malo en amar a alguien y descubrir después que no era la persona a la que habíamos estado esperando. Que no nos completa. La vida no deja de ser un cúmulo de ensayos y errores que a veces confirman nuestras hipótesis y otras nos dejan el regusto de una prueba frustrada pero llena de vivencias que nos construyen desde lo más esencial e intrínseco.

Es a través de ese motor de búsqueda imparable que exploramos y analizamos el concepto de vida corriente. Pero, al mismo tiempo que no siempre acertamos, hay veces en las que para acertar debemos dejar de estar solos. A veces son otros los que nos destapan la luz. Los que nos ayudan a limpiarnos la mirada de legañas y fantasmas y alumbran nuestras ideas dotándolas de una perspectiva diferente.

Lo mejor que puede ocurrirnos entonces es comenzar a apreciar una vida corriente. Porque el hecho de esperar que nuestra vida empiece y se llene de grandes cosas deja de tener sentido cuando conoces que las grandes cosas pueden acumularse en el reflejo de nuestro rostro en los ojos de alguien a quien amas de verdad. Desaparece el anhelo de una vida mejor mientras tomamos consciencia de que no hay vida mejor que vivir como queremos la que ya tenemos. Sentirla como nuestra.

Creo que es en ese instante, y sólo en ese instante efímero que cubre una mirada o un roce de pieles, cuando no necesitamos arroparnos con fantasías y alcanzamos la plenitud de una vida vivida de verdad, a cada segundo, sin esperar a que los días tomen otro brillo. Tampoco se trata de conformarse; sólo se trata de ser capaces de ver. De entender nuestros errores y por qué las personas que desfilaron antes por nuestros pechos no nos terminaban de llenar. Se trata de aceptar nuestro pasado irregular y disfrutar de lo que se tiene y alimenta el espíritu. Aunque sea lo que siempre dijimos despreciar y apartar de lo que queríamos que fuese nuestro futuro.

“Aunque” sea una vida corriente.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Me quito la mochila que tenía llena de piedras.

Si algo deja cualquier guerra son tumbas. Para los dos bandos. Pero acaban siendo ocupadas por los cadáveres de aquellos que pelearon en ellas, no por quienes las causaron.

Y hasta yo misma sé que un día seré capaz de recoger flores en cualquier jardín y las llevaré a ese nicho donde descansarán, o simplemente estarán, tantas cosas como tantas tuvimos y dejamos ir.

Y volveré a nuestra tumba, dejaré las flores y con las yemas de los dedos recorreré la inscripción de la lápida, que no serán los nombres por los que todos nos conocen, sino aquellos dos con los que nos llamábamos cuando nos amamos, y que ahora comenzarán a disiparse junto a todo lo demás, mezclados entre la tierra y la tristeza.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Cambio y movimiento.

<< A mí me gusta pensar en el futuro, porque es donde voy a vivir. El pasado, pasado está; es en el futuro donde yo voy a estar de verdad. >>
Si de algo me sirve este pequeño archivo de mis adentros es de descubrirme, y redescubrirme, una y otra vez. Hace cuatro años el otoño acudía a mí hablándome de mi espíritu, al que yo llamé mi animal, y en el que pensaba ensangrentado y desnudo, pero fortaleciéndose día tras día. Y ahora vuelvo a esa canción que me dio fuerzas y que en un día como hoy me habla de que todo ocurre por alguna razón. Que las heridas cierran y cicatrizan, y los otoños siguen viniendo, con grises y naranjas, sin amarillos esta vez, pero acudiendo a mí para curarme y para invitarme a seguir saliendo ahí afuera y acariciar y cuidar a mi animal.



<< Una muesca más en tu fusil, que seguirá disparando. ¿A quién le interesa un fusil sin usar? >>

martes, 22 de septiembre de 2015

Eutanasia.

El que quiere luchar, lucha.
Aunque duelan las heridas.

And I thought I heard you call my name.

But don't you dare
Let our best memories bring you sorrow
Yesterday I saw a lion kiss a deer
Turn the page
Maybe we'll find a brand new ending
Where we're dancing in our 
tears

But are we all lost stars, trying to light up the dark?

domingo, 20 de septiembre de 2015

Aceptación.

Se despiden de mí y antes de abrir el portal me vuelvo a mirarlos y veo que caminan, alejándose, abrazados. Pienso que es curioso que un gesto tan sencillo pueda esconder tanto, y noto la alegría sincera de que hayan sabido torear todas sus tormentas y ahora caminen abrazados una noche cualquiera, en Zaragoza, donde ahora viven los dos, a pesar de haber vivido separados durante meses y con demasiados kilómetros de por medio. Pudo parecer en ocasiones que la batalla les haría rendirse pero imagino que en esos momentos de casi desfallecer ellos se abrieron los ojos el uno al otro y continuaron porque sabían que vendrían tiempos mejores. Porque merecía la pena. Y porque, efectivamente, vinieron.

Cualquier día puede comenzar a ser parte de esos tiempos mejores si así lo queremos.

Ella así lo quiso, así lo quisieron los dos, y ahora vive aquí, acostumbrándose al zierzo y a los nuevos rostros, las nuevas calles. Con trabajo, ilusión, ganas, y durmiendo todas las noches con él.

Me han acompañado hasta casa por si, han dicho, me ocurría algo en el breve camino.

En un momento, cuando entre la música alta del bar y las frases un poco a rastras sobre el futuro y los latidos del pecho, él me ha hecho una pregunta que, como muchas otras cosas en estos días tan largos, había estado dejando de lado:

- ¿A partir de diciembre qué harás? ¿Te quedarás en Madrid? ¿O sigues pensando que no te importaría volver a Zaragoza?

He respirado dos segundos y le he contestado con sinceridad. Que no lo sé. Que antes lo sabía pero, ahora, la verdad... Es que ya no lo sé.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

“Todos tomamos decisiones, 
pero al final, 
nuestras decisiones nos hacen".
(Andrew Ryan)